Moscow Mule, la copa más historia y personalidad

El Moscow Mule es uno de esos tragos tesoros de la coctelería. Suave, pero con carácter, personalidad y temple. En este cóctel se conjugan a la perfección el vodka, el limón y la cerveza de jengibre, dando como resultado una bebida para agradar el paladar.

Se dice que fue creado en Estados Unidos, en 1941, como parte de una estrategia para popularizar dos bebidas: el vodka y la cerveza de jengibre. El resultado fue tan agradable que rápidamente se propagó por todo el norte de América. De este modo se convirtió en uno de los cocteles más populares en la década de los cincuenta.

El modo correcto de servir el Moscow Mule es en una taza de cobre. Sin embargo, de no tenerla puede sustituirse por un vaso highball. Así mismo, puede remplazar la cerveza de jengibre por Ginger Ale. Aunque el sabor no es exactamente igual, es lo más similar a la cerveza de jengibre. La receta que se ofrece a continuación es la clásica.

El Moscow Mule es un cóctel con alcohol -por tanto, una bebida para adultos- que se sirve tradicionalmente en una jarra de cobre, aunque también puede usarse cualquier otro recipiente metálico o, en su defecto un vaso ancho. La gracia está en que al servir la copa en una jarra de metal se mantiene fresquita durante mucho rato, porque no la calentamos con la mano y el metal ayuda a mantener el frío.

Moscow Mule

Ingredientes

  • 2 oz de vodka
  • 3 oz de cerveza de jengibre (ginger beer)
  • 1/2 oz de jugo de limón
  • Hielo picado

Preparación

Llenar 3/4 de una coctelera con hielo picado. Incorporar el vodka y el jugo de limón y agitar hasta que esté bien frío, unos 15 segundos. Verter en la taza de cobre (o el vaso) llena con hielo picado y completar con cerveza de jengibre. Decorar con unas hojas de menta fresca o rodajas de limón. Más fácil, imposible. Si no que lo confirmen los amigos de Esquire en este video.

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